¿Qué tienen para aportarnos las plantas nativas en la ciudad?

¿Qué tienen para aportarnos las plantas nativas en la ciudad?

Cuando pensamos en la importancia de las plantas, muchas veces las asociamos únicamente con su valor ornamental o con la sombra que brindan. Sin embargo, su aporte va mucho más allá. Las plantas constituyen la base de cualquier ecosistema y gran parte de la vida tal como la conocemos depende de ellas.

Seguramente todos conozcamos la red trófica, ese esquema que muestra cómo se relacionan las distintas cadenas alimentarias. En ella, las plantas ocupan el primer nivel porque son organismos capaces de captar la energía del Sol mediante la fotosíntesis y transformarla en energía química almacenada en sus tejidos. Esa energía es luego aprovechada por los herbívoros y, de forma indirecta, por el resto de los organismos.

cadena trofica

En otras palabras, las plantas sostienen la vida. Precisamente por ese papel fundamental, constituyen la base para recuperar muchas de las funciones ecológicas que se han perdido en los ambientes urbanos.

Si queremos, por ejemplo, atraer y favorecer a los polinizadores, no vamos a criar abejas o mariposas, porque tarde o temprano se irán en busca de alimento y refugio, que son justamente los recursos que las plantas les ofrecen. Lo que sí podemos hacer es cultivar aquellas especies que les resulten atractivas, lo cual es una de las formas más efectivas de favorecer su presencia.

Del mismo modo, si queremos mejorar la estructura y la capacidad de infiltración del suelo, además de favorecer la microbiota que vive en él —fundamental, entre otras cosas, para mantener un suelo saludable y ayudar a reducir el riesgo de inundaciones—, nuevamente la respuesta está en las plantas. Y como estos ejemplos, hay muchos más.

Sin embargo, no cualquier especie produce los mismos efectos. Algunas plantas introducidas desde otras regiones del mundo logran establecerse y expandirse con tanta facilidad que desplazan a las especies locales y alteran el funcionamiento de los ecosistemas. Son las llamadas especies exóticas invasoras, reconocidas como una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a nivel mundial.

Cabe destacar que no todas las especies exóticas tienen el potencial de convertirse en invasoras e, incluso, algunas pueden resultar adecuadas en determinados contextos urbanos, donde las condiciones ambientales suelen diferir de las de los ecosistemas naturales de la región. Sin embargo, es importante ser muy prudentes. Si una especie exótica ha demostrado potencial invasor o ha generado invasiones en alguna parte del mundo, conviene evitar su cultivo. Aunque en la actualidad las condiciones ambientales de nuestra región no parezcan favorecer su expansión, el cambio climático puede modificar ese escenario en las próximas décadas. Una vez que una invasión biológica se establece, revertirla suele ser muy difícil y sus impactos ambientales, sociales y económicos pueden ser muy grandes.

Por lo tanto, siempre es preferible optar por plantas nativas (o autóctonas), que son aquellas que evolucionaron durante miles de años en una determinada región, en conjunto con el resto de los organismos que la habitan. Esa historia compartida hizo que desarrollaran relaciones ecológicas con la fauna local y una mejor adaptación al clima, al suelo y a las condiciones ambientales del lugar.

Son muchos los beneficios, además de los ya mencionados, que pueden aportarnos las plantas nativas. Todos ellos surgen de su interacción con el ambiente y con otros seres vivos, y cuando benefician a las personas reciben el nombre de servicios ecosistémicos. Si bien actualmente el concepto de “servicio ecosistémico” es objeto de debate por colocar a la naturaleza «al servicio» del ser humano (como si sólo tuviera valor por los usos y beneficios que le aporta a las personas), tiene utilidad para poner en evidencia la íntima relación que, como especie, tenemos con ella.

Estos servicios ecosistémicos —y algunos ejemplos dentro del entorno urbano— son:

  • Servicios de aprovisionamiento: Aquellos bienes materiales que los ecosistemas proporcionan a las personas (ej.: la obtención de alimentos o plantas medicinales).
  • Servicios de regulación: Los procesos naturales que controlan las condiciones ambientales (ej.: la mejora de la calidad del aire, la disminución del efecto Isla de Calor, la regulación del ciclo del agua, la protección del suelo y la reducción del riesgo de inundaciones).
  • Servicios culturales: Son los beneficios no materiales que enriquecen la calidad de vida (ej.: generar espacios para la recreación, el turismo, el contacto con la naturaleza y el bienestar físico y mental).
  • Servicios de soporte: Las funciones ecológicas fundamentales (a menudo invisibles) que permiten que existan los otros tres servicios (ej.: la formación del suelo, el ciclado de nutrientes, la fotosíntesis y el mantenimiento del hábitat de aves, insectos, hongos y muchos otros organismos).

servicios ecosistemicos

Por supuesto, muchos de estos beneficios dependen de acciones que deben planificarse a escala urbana mediante la creación de más y mejores espacios verdes, la implementación de biocorredores, la inversión en arbolado público, la incorporación de techos y muros verdes y el desarrollo de Infraestructura Verde Urbana en general. Sin embargo, eso no significa que nuestras acciones individuales sean poco importantes, muy por el contrario.

Cada jardín, patio o balcón, cada vereda verde y cada pequeño espacio con vegetación nativa puede convertirse en un refugio para la biodiversidad y aportar, aunque sea a pequeña escala, al fortalecimiento de diversos servicios ecosistémicos y, por ende, a tener ciudades más resilientes y saludables. Medidas al alcance de todos como reemplazar las superficies impermeables por vegetación, incorporar especies nativas y reducir la presencia de plantas exóticas invasoras son decisiones que, compartidas entre vecinos, pueden generar cambios significativos.

No debemos subestimar nuestra capacidad para ser agentes de cambio. Con el simple acto de conocer, valorar y cultivar las plantas de nuestra región estamos contribuyendo a recuperar parte de los procesos naturales que hacen posible una ciudad más biodiversa, más funcional y, en definitiva, un mejor lugar para vivir.

Sé el cambio que querés ver en el mundo. Cultivá nativas.

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